Auditorías preventivas · Antes de la visita

Conocemos al verificador. Fuimos el verificador.

Nuestro equipo viene de la autoridad sanitaria: sabemos exactamente qué revisa un inspector, en qué orden, y qué errores convierten una visita de rutina en un acta. Una auditoría preventiva encuentra esos puntos hoy, cuando corregirlos cuesta poco —no cuando ya son una sanción.

Cómo funciona

Como una verificación de verdad, pero de tu lado

La auditoría recorre tu establecimiento con los mismos criterios que aplica la autoridad. La diferencia: el resultado no es una multa, es un plan.

1 · Recorrido con ojos de verificador

Visitamos tu establecimiento y lo revisamos punto por punto: instalaciones, prácticas, documentación y registros, tal como lo haría la autoridad.

2 · Semáforo de riesgo

Cada hallazgo se califica por gravedad: qué es cosmético, qué es observación probable y qué te puede costar una sanción o una clausura.

3 · Plan de corrección

Te entregamos una ruta priorizada y en español: qué corregir primero, cómo, y qué evidencia conviene tener lista para la próxima visita.

4 · Acompañamiento en la visita real

Cuando llega el inspector, no estás solo: te acompañamos durante la verificación para que la diligencia se lleve como marca la ley.

Para quién

Donde una clausura duele más

Comedores industriales, hoteles con alimentos y bebidas, cadenas y cocinas institucionales, consultorios, clínicas y farmacias: operaciones donde parar un día cuesta más que prevenir un año. Si la autoridad ya te visitó y quedaron observaciones, la auditoría también sirve para cerrar esos pendientes correctamente.

Contacto

Mejor un plan que un acta.

Cuéntanos qué tipo de establecimiento operas y te decimos qué revisaría la autoridad en tu caso y cómo trabajaríamos la auditoría.

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