Marcas de suplementos, bebidas y alimentos

Tu etiqueta, resuelta antes de mandarla a imprenta.

Si vendes un suplemento, una bebida o un alimento procesado en retail o en línea, el problema casi nunca es el producto: es cómo está clasificado, qué dice la etiqueta y qué promete la publicidad. Corregir eso después de imprimir cincuenta mil piezas, o después de que la autoridad lo observa, cuesta mucho más que revisarlo antes.

Qué se revisa

Lo que define si tu producto puede salir a vender

Todo cuelga de la primera decisión. Si la clasificación está mal, la etiqueta, la publicidad y los permisos también lo van a estar.

Clasificación del producto

¿Es alimento, suplemento alimenticio o medicamento herbolario? De esa respuesta dependen la etiqueta que puedes usar, lo que puedes decir y los permisos que necesitas.

Etiquetado

Revisión de la etiqueta contra la normatividad vigente, incluidos los sellos de advertencia de la NOM-051, antes de imprimir.

Publicidad y claims

Lo que puedes afirmar de tu producto en empaque, redes y marketplace, y sobre todo lo que no. Es donde más marcas se meten en problemas.

Permisos y avisos

Qué trámites te tocan según tu producto y tu operación, y en qué orden conviene hacerlos para no frenar el lanzamiento.

Importación

Requisitos para traer producto de fuera y que llegue a anaquel sin quedarse detenido.

Denominación

Cómo puedes nombrar y describir tu producto sin que el nombre mismo te reclasifique en una categoría que no querías.

Lo que está en juego

La multa es la parte que se ve.

El resto casi nunca aparece en la resolución y suele salir más caro. Esto es lo que de verdad pagas cuando una visita sale mal, y lo que te ahorras cuando llega preparada.

El gasto que no es la multa

Corregir a las carreras siempre cuesta más que corregir con calendario: reimprimir, comprar equipo de urgencia, pagar honorarios de emergencia. Ese gasto no viene en la resolución, pero lo pagas igual.

Encontrarlo antes →

El producto detenido

Un lote retenido o retirado no es solo el costo del producto: es el anaquel que pierdes, el pedido que no alcanzas a surtir y el distribuidor que no espera.

Medidas sobre producto →

Lo que ve tu cliente

Una observación sobre etiquetado o publicidad se vuelve pública. Los marketplaces la aplican de inmediato y los distribuidores preguntan antes de volver a comprarte.

Revisar antes de lanzar →

El plazo que corre solo

Desde que te notifican empieza a correr un plazo en días hábiles, y corre aunque tú no hagas nada. Si se vence, el acto queda firme aunque la autoridad se haya equivocado.

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Dónde se puede actuar todavía

Una visita no se convierte en multa exigible de un día para otro. Pasa por etapas, y en cada una hay algo distinto que hacer. Lo que cambia es cuánto margen queda.

  1. 1
    Llega la visita

    El verificador levanta un acta de lo que encontró. Lo que se firma, lo que se aclara y lo que se hace constar ese día pesa en todo lo que viene después.

  2. 2
    Queda el acta

    El acta abre un procedimiento. Es el momento de aportar lo que falte y de aclarar lo que quedó mal asentado, antes de que se resuelva.

  3. 3
    Llega la resolución

    Aquí aparece la multa y, con la notificación, empieza a correr el plazo en días hábiles para impugnarla. Es la etapa con reloj.

  4. 4
    El acto queda firme

    Si el plazo se vence sin defensa, la multa se vuelve exigible aunque la autoridad se haya equivocado en el fondo.

¿Crees que ya se te pasó el plazo? No lo des por perdido todavía. Una notificación mal practicada, entregada a quien no debía o sin las formalidades, cambia el cómputo por completo. Ese tipo de caso vale más revisarlo, no menos. Cuéntanos qué te llegó.

Cómo te acompañamos

Antes, durante y después de la autoridad

Los tres servicios del despacho, aplicados a tu giro. Cada uno funciona solo, pero juntos cierran el círculo.

El siguiente paso

Si ya te observaron o te sancionaron

Una observación sobre etiquetado o publicidad se puede responder, y una sanción se puede impugnar. Lo que no conviene es reimprimir a ciegas antes de entender qué se objetó exactamente: a veces el ajuste es menor y a veces la observación no está bien fundada.

Contacto

Cuéntanos qué vendes.

Con saber qué producto tienes y dónde lo vendes, podemos decirte qué obligaciones te aplican y por dónde empezar. Sin compromiso.

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